Sunny Singh Online

With Krishna's Eyes

La Mirada de Krishna

 ¿ Y para que vamos a  la ciudad? – volvi a preguntar mientras nos dirigiamos hacia alli.

Pues para ver una pelicula. He pedido entradas para sesion de tres a seis. Asi podemos comer antes y luego ir a ver una pelicula. Invito yo. – Damayanti se rio de mi confusion -. Eso es lo que hacemos aqui en la India, ¿sabes? Cuando no podemos soportarlo mas, vamos al cine.

Entonces me rei con ella.

¿Cual?

Kabhi khushi kabhi gham – dijo sonriendo-. Y ten cuidado con esa vaca de delante.

Le devolvi la sonrisa.

Muy adecuado. Pero ¿no trata del amor a los padres? Es un poco tonto para nosotras dos, la verdad.

¿De veras? ¿No hemos estado hablando de la familia? Creo que Ammaji la consideraria perfecta.

Eso me hizo callar. Desde luego que a mi abuela le habria gustado la pelicula. Habriamos ido juntas despues de una comida de rollos de paratha.

Lo unico que hacen los Dilliwallahs que es buenisimo – proclamaba, hincando el diente en el paratha lleno de de carne y verduras. El preferido de Dadiji era un rollo “doble” , con un suplemento de cebollas y tomates, trozos de pollos y paneer fritos por separado y envueltos en un maida-paratha frito de dos huevos-. Si, si, en America dicen que te mata, pero aqui, y solo antes de una pelucula, esta muy bueno, lo prometo.

Oi el estruendo de la voz de Dadiji al oido.

No te preocupes, Krishna, hay un puesto con los mejores rollos de parathas de dos huevos justo enfrente del cine – me aseguro Damayanti-. Oh, no te sorprendas, Ammaji ya me lo habia comentado.

Asi pues, fuimos a ver la pelicula sobre como querer a tus padres. O a tus abuelos, en mi caso. Llore a moco tendido, como una nina pequena, moquee en los infinitos panuelos que Damayanti me paso. Llore cuando Kajol sollozaba por no haber recibido la bendicion de su suegro,  moquee durante toda la explicacion de Jaya Bachchan a proposito del sargi (con Damayanti susurrandome al oido: “Es algo de los punjabies. Desde luego, nosotros no lo hacemos. Pero es parecido al Teej.”).  Llore afligada durante todo el sueno de Hrithik donde su padre llegaba para cantar con su hijo, del que se habia separado hacia tanto tiempo. Y sote hipidos durante el himno nacional, que cantaba el nino. A nuestro lado, de habia un grupo de universitarios, armando bulla y pagados de si mismos, pero atentos durante del himno, y nadie les pidio que se sentaran.
Despues, mientras saliamos del cine, protegidas por la calida multitud del publico, oi que una voz joven exclamaba:

Que facilon, yaar, te toca toda la maldita fibra sensible.

Han, pero funciona, na – dijo otro joven aninado. Estaba completamente de acuerdo con ellos.

Vaya un exito seguro, colega. Tendre que verla otra vez. La proxima vez traere a mi madre – dijo el primer chico.

De nuevo tuvo que mostrarme de acuerdo. ¡Vaya un exito, colega! A pesar de toda mi educacion firangi, la clases sobre teoria y comprension cinematografica, cursos de guion, direccion, cinematografia, y todo el aprendizaje de espectador critico, yo tambien habia salido satisfecha de la pelicula. Saciada, saciada gracias a ese festin lacrimogeno, vertiginosamente lleno de color. Tenia la nariz taponada, seguro que los ojos rojos, lo sabia, y me picaban. Llore como no lo habia hecho en mucho tiempo con una pelicula. Ni siquiera me habi emocionado tanto La Lista de Schindler o El Piano. O Leaving Las Vegas. O tantas peliculas donde la gente moria, y amaba, y mataba. En ingles, frances y aleman. Porque sabia que en la realidad no hacian esas cosas. No morian de veras por la persona que amaban, se limitaban a encontrar otro amor. Su supervivencia los hacia remotos, lejanos, como seres de otro mundo.
Del mismo modo que nuestras canciones y nuestra ropa colorida nos hacian exoticos para ellos. Y nuestras peliculas, mas basadas en Natyashastra que en Eisenstein, no tenian sentido para ellos. Sin embargo, saliendo al crepusculo creciente, yo era una de los mil millones de no pensantes, como nos llamaban las de las cuatro kas de Damayanti. Y me alegre de estar en casa al fin.

¿De que trata exactamente la teoria cinematografica? – me pregunto Damayanti mientras volviamos a casa, al barho.

¿Perdon?

He estado leyendo un poco. Por ti. Ammaji y yo siempre hablabamos de tus clases. Entendiamos las clases de cinematografia, de guion; tambien de produccion, y de interpretacion. Pero la teoria y critica cinematografica se nos escapaba. No sabiamos que estudiabas.

Mas o menos versa sobre los principios del buen cine. En que consiste y como funciona con el publico. Aprendes lo que teoricos importante han dicho sobre las peliculas y su realizacion.

¿Como Natyashastra, mas o menos? – pregunto Damayanti.

Me acorde de la clase de teoria cinematografica. De Eisenstein, Bajtin, Stam. Trataba muy poco del cine indio, excepto un breve anuncio que haciamos muchas peliculas. Despues, un comentario de pasada, generalmente desdenoso, sobre nuestros numeros de cantos y bailes. El comentario habitual sobre lo predecible de nuestras tramas y sobre el plagio de ideas de historias de Hollywood. Luego, justo al final del semestre, habia venido el director comunista, que se dirigio a neustra clase como profesor invitado.

Normalmente hasemos una produccion tonta, para las masas. Es la fabrica de suenos de la India. Pero, zobre todo, son una ezpecie de muzicales de Hollywood de los anos cincuenta de siglo XX. Dezde luego, esta el cine para el espectador inteligente. – Su acento intermitente de colegio privado britanico mezclado con bengali caracteristico me distraia y apenas intervine en la sesion de preguntas y respuestas que vino a continuacion. Despues, cuando saliamos en fila, me dedico un untuosa sonrisa-. Con que aqui tenemoz a una de nuestras nuevas cineaztaz.  Bien, bien, tenemoz que hablar.

Entonces intervino la voz de mi profesor:

Me temo, senor Sen, que nuestra Rat-or es una aficionada a muerte de su Bollywood.

La untuosa sonrisa desaparecio de immediato y yo farfulle una despedida y escape. Me pregunte cuantas medias docenas de personas habrian visto las peliculas del senor Sen. Aparte de los asistentes de los festivales de cine internacional, claro.

Son chorradas occidentales academicas en su mayor parte – dije a Damayanti en el coche. Finalmente segura de algo sobre lo que solo habia elucubrado-. La teoria cinematografica, me refiero – anadi enseguida, advirtiendo la sorpresa de Damayanti.

Entonces, no es como Natyashastra – dijo Damayanti-. Deberias leerlo. Creo que te pareceria muy interesante.

¿En sanscrito? Pero si ya ni siquiera puedo hacer los ejercicios basicos de gramatica – dije socarrona.

Creo que el senor Rathore, me refiero a tu abuelo, tiene una traduccion al Hindi – insistio -. La vi una vez en la biblioteca.

Bueno, vale, le echare un vistazo la proxima vez que vaya a casa.

Avanzamos un rato en silencio mientras yo habia acopio de valor. Damayanti miraba la carretera oscura que se extendia ante nosotras.

Hum, Damayanti, ¿quien es....? Quiero decir..., ¿por que esa mujer te ha llamado Debbie? – pregunte, insegura, al fin.

Me sorprendio una carcajada.

Es mi nombre de Miranda. De la universidad. Todas teniamos nombres ingleses de verdad en vez de los nuestros indios. June, May, Debbie, Jane. Bastante sorprendente cuando miras hacia atras. Pero, bueno, eran los anos sesenta. Aun estabamos en gran medida bajo la sombra de la antigua epoca colonial, ¿sabes? – Me miro fijamente mientras hablaba. Sentia que esperaba una respuesta. Pero mantuvo decididamente la vista fija en la carretera-. Todas queriamos ser, creiamos que eramos, en realidad, inglesas – concluyo.

Pero ¿te ha llamado traidora?

Es una companera de clase. Tiene todo el derecho. Las he decepcionado. Todas teniamos suenos parecidos. Ser miss Miranda, hacernos azafatas de Air India, conocer a un principe azul rico, casarnos con el y vivir felices y comer perdices. Pero siempre, de algun modo, hariamos progresar nuestra sociedad pobre y atrasada. Erasmos las lideres, al fin y al cabo.

¿Y eso?

Si, si. Para la Ilustracion. Ibamos a llevar la razon y la luz a los pobre analfabetos de la India. Y ahora, mira, he dado la vuelta. Voy en la direccion opuesta.

Pero ¿no es tu...?

Tiene razon, Krishna – me interrumpio-. Debbie es una traidora. Asi que ahora tenemos que cerciorarnos de que Damayanti no se convierta en lo mismo.

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